Historia de Canillas

La Historia de ambos comienza en la Alta Edad Media. Entre los siglos XI y XIII las ciudades toman un gran protagonismo erigiéndose en los verdaderos baluartes de la conquista entre el Duero y el Tajo. Curiosamente esta zona era denominada la Extremadura Castellana. Debemos de tener en cuenta que además de conquistar y doblegar a las fuerzas musulmanas era también muy importante el asentar lo conquistado y mantener las fortalezas necesarias para evitar el perderlas de nuevo.

 Es bajo el Reino de Castilla cuando se dictan los Fueros (leyes) siendo su órgano de gobierno los Concejos, creándose así la Comunidad y Villa de Madrid.

El poder otorgado a las ciudades Concejos y Comunidades de Villa y Tierra realengos sirvió a la corona para contrarrestar el poder de los nobles del norte de Castilla. Por otra parte, este poder era un incentivo para los nuevos pobladores, que pasaban a formar parte de una sociedad más libre que bajo el mandato de los señores feudales. El primero de estos fueros es el fuero de Brañosera del año 824 [2]

 En la ciudad principal el Concejo ejercía mediante los Fueros realengos el dominio sobre las aldeas de los territorios que estaban bajo su jurisdicción. Los territorios eran llamados alfoces.

 El Fuero establecía los derechos y deberes de los ciudadanos que se adscribían a las Comunidades de Villa y Tierra, dando derecho al uso de los recursos naturales, llamados bienes comunales.

 Las primeras oleadas de pobladores (todos venían del norte de Castilla) fueron muy escasas en cantidad. Tengamos en cuenta la gran extensión de terreno (1.500 kilómetros cuadrados) desde la sierra de Madrid y que el territorio estaba muy poco poblado por los musulmanes.  Todo esto llevó al Concejo a dictar unas ordenes para que fueran poblados los márgenes de los arroyos y ríos, concediendo a los nuevos habitantes dispensas fiscales y un amplio uso sobre los bienes comunes, dehesas y prados para el ganado. Ver en este sentido este otro artículo sobre la  procedencia del nombre de Gomeznarro.

 Es así como nacen los primeros asentamientos al noreste de la Comunidad y Villa de Madrid, en torno a los arroyos Valdebebas, Hurtamojones, Gaciruelo,… y es en el arroyo de Rejas donde se establecen las primeras casas de Hortaleza y Canillas, equidistantes a dicho arroyo, y separada una de otra por cuatrocientos pasos. El arroyo de Rejas discurría por la actual Gran Vía de Hortaleza.

 En el siglo XIII aparecen por primera vez los nombres de Hortaleza y Canillas, con relación al comercio entre ambas villas y la Villa de Madrid, siendo sus principales transacciones cabezas de ganado, hortalizas y cueros. Canillas figura ya con iglesia y dezmería (según la RAE: Territorio del que se cobraba el diezmo para una iglesia o persona determinada). Además existen escrituras de compras de terrenos por parte de las monjas dominicas en el año 1252.

 En el siglo XIII aparecen por primera vez los nombres de Hortaleza y Canillas, con relación al comercio entre ambas villas y la Villa de Madrid, siendo sus principales transacciones cabezas de ganado. hortalizas y cueros.

 Los impuestos que soportaban los pueblos eran: derramas para construcciones puntuales, por ejemplo caminos; gastos comunes para el ayuntamiento y la corona. Además había unos impuestos extraordinarios para grandes empresas como la construcción del Palacio del Pardo o la guerra para la conquista de Granada (1482-1492). A cada municipio le eran demandados un número de hombres y cabezas de ganado, y el municipio optaba entre entregar estos o su equivalente en dinero. Para municipios tan pequeños como Canillas y Hortaleza esto supuso un gran sacrificio.

 Entre los años 1508 y 1512 existen diversos documentos en los que el Alcalde de Canillas se quejaba a la reina Isabel la Católica pues tuvieron que acoger y mantener en uno de los caseríos a las tropas que participaron en la conquista de Granada, y esto ocasionó incluso hambrunas entre los vecinos.

 En 1519 Carlos V manda subir los impuestos y esto provoca la revuelta popular de los Comuneros, que pedían la vuelta al sistema de Concejos. Finalmente los señores principales de la zona (como el Duque del Infantado o el señor de Alcobendas) mandaron sus ejércitos contra los Comuneros y vencieron. Hortaleza participó activamente en la rebelión, de ello dan fe los escritos en los que figuran los nombres del Alcalde y varios vecinos que tomaron las armas contra las fuerzas leales a Carlos V.

 En 1535 se acuerda la construcción de una iglesia en Hortaleza, ya que hasta la fecha dependían de la parroquia de Canillas. Basado en unos informes hechos entre los años 1528 a 1530 por el heraldo público, se calcula que Canillas tendría 32 viviendas y Hortaleza 40. Aplicando la medía de ocupantes por vivienda para aquella época (3,75 habitantes por vivienda), tenemos una población para Canillas de 120 habitantes y unos 150 para Hortaleza.

 Al finalizar la centuria, hacia 1590, el número de viviendas y vecinos en ambas villas se multiplicó por más de dos, siendo los vecinos de Canillas 262 y de Hortaleza 371.

 En 1579 se elabora un estado de posesiones, y consta que Canillas poseía: casa-ayuntamiento, taberna, tienda de abastos y fragua, todo ello en un mismo edificio, y la dehesa de Valdecarros, el Sotillo y una dehesa pequeña en el camino de Canillejas.

Por su parte Hortaleza tenía: una gran dehesa comunal para ganado (en lo que hoy es Av. de Burgos), dos pequeños pastizales, casa-ayuntamiento, carnicería, fragua, taberna y tienda de abastos, que eran casas anexas al ayuntamiento.

 Las casas eran de piedra y barro, siendo el techo tejas sobre madera de pino y ripia. Los edificios más significativos eran las iglesias, ya que los Concejos y los vecinos estaban obligados a proveer a la curia el material de construcción (maderas y yesos), y otros materiales como leña. Además contaban con las “bulas del curato” que en determinados momentos les permitía recaudar fondos.

 El siglo XVII experimentan una fuerte caída de la población. Canillas contaba con 70 vecinos en 1625, y con tan solo 18 en 1646. Por su parte Hortaleza pasó de los 85 vecinos en 1627 a 58 en 1633, debido a una epidemia de mortalidad acaecida en aquellos años.

 En el siglo XVIII la población se divide en tres grandes grupos: los grandes arrendatarios de tierras de labor (un 16% de la población), poseedores de los animales de tiro y ganado; los profesionales cirujanos, boticarios, escribanos,.. y los pequeños productores y jornaleros, que prácticamente pasaban las mismas dificultades y penurias. Por último estaban los pobres de solemnidad, que aunque no eran muchos (11 en Hortaleza), más del 80% eran viudas. La única industria que existía, si se puede llamar así, era la del lavado de ropa. Disponían de borriquillos para traer y llevar la ropa a la Corte (por ejemplo, en Canillas se contaban 16 pollinos en 1762).

 Los Condes de Canillas y los Condes de Salvatierra en Hortaleza, son los que recaudaban para sí los impuestos, percibiendo el primero 1.100 reales y el segundo 5.700. Por otra parte seguían vigentes los diezmos para la iglesia. Los condes tenían el poder para nombrar los puestos gubernativos y judiciales en sus villas.

 La nobleza de la corte sigue comprando tierras, así a mitad de siglo tan solo queda un 10% en posesión de los vecinos. Se empiezan a conformar las grandes fincas de recreo, como la de los Paules en Hortaleza, cuya primera compra se hizo a finales del siglo XVII por Don Jerónimo Portocarrero, o el Parque de Isabel Clara Eugenia y la Huerta de la Salud, propiedad ambas de los Duques de Frías. En definitiva, podemos llegar a contar hasta 7 grandes fincas de recreo de la nobleza en Canillas y Hortaleza.

 El siglo XIX comienza con plagas, guerra y hambrunas diezmando considerablemente la población, que llegó a estar amenazada por la instalación en el cercano pueblo de Chamartín de la Rosa del mismísimo Napoleón.

 La estructura de la sociedad continua manteniéndose como en el antiguo régimen, es decir, se siguen pagando las alcabalas. Así constan como principales perceptores de ellas los condes de Salvatierra, marquesa de Mejorada, conde de Canillas, marqués de Valmediano,… en los libros de los ayuntamientos datados en 1819.

 Los grandes latifundistas eran los duques de Frías e Hijar y los marqueses de Santa Cruz, que arrendaban las tierras a las familias más pudientes que poseían los aperos y animales de labranza necesarios para su explotación, lo que permitió que estos últimos fueran adquiriendo terrenos con los beneficios obtenidos.

 Es en 1820 cuando empieza a producirse un cambio en los títulos de las propiedades. Los burgueses (nueva clase social en España hasta entonces desconocida y fundamentalmente compuesto por comerciantes y banqueros), comienzan a adquirir bienes bajo el Trienio Liberal (1820-1823). Así encontramos en los legajos notariales nombres como: Sebastián Nikel, Juan Dot y Francisco Fiedrich, todos ellos comerciantes extranjeros. Este amanecer liberal se vio drásticamente cortado por la restauración absolutista de Fernando VII.

 En septiembre de 1833 fallece Fernando VII, y toma la regencia Isabel II. Bajo el gobierno de Cea Bermúdez, se inician las reformas administrativas que supusieron la desaparición del antiguo régimen. De ello se encargó el Ministro de Fomento don Javier de Burgos, promulgándose el real decreto de fecha 30 de Noviembre de 1833, según el cual se rediseñó las provincias de España, siendo esta división la más ajustada y lógica que hubo hasta la fecha. Es así como se formó la actual provincia de Madrid, tal y como la conocemos, estando formada en aquel entonces por 13 partidos judiciales, 197 ayuntamientos y 225 poblaciones. Hortaleza dependía judicialmente de Colmenar Viejo, y Canillas de Alcalá de Henares, mientras que ambas pertenecían a la diócesis de Toledo.

 El cambio de régimen trajo un nuevo sistema de elección de cargos municipales. Solo podían participar los varones, mayores de edad, residentes en las localidades y debían de tener la categoría de vecinos, es decir ser contribuyentes. Entre las funciones municipales estaban los pagos de consumos y contribución, reemplazos para el ejercito, sanidad, enseñanza, infraestructuras, mataderos,… todas ellas bajo la batuta del Gobierno Civil de la Provincia.

 A mediados del siglo XIX se lleva a cabo la desamortización de los bienes eclesiásticos. Como ocurrió en tantos otros lugares de España, los campesinos con mayor poder económico aprovecharon la coyuntura para adquirir las tierras expropiadas, lo que permitiría a estos ir subiendo en el escalafón social, llegando a ser alcalde alguno de  ellos en las décadas venideras (como Joaquín Aguado o Valentín Cuadrado).

 Como principales terratenientes de la nobleza estaban los marqueses de Bedmar, que poseían tierras en Canillas, Barajas, Canillejas, Hortaleza, …

 Con la Restauración de 1876 volvieron muchas ordenes católicas, tanto a Canillas como a Hortaleza. En la primera, ya comenzado el siglo XX la Madre Cabrini puso en marcha su obra, y en Hortaleza los Paules y las Religiosas Ursulinas.

 La ocupación de la población hasta estos años era de braceros para la labranza, y como ocurriera en siglo XVIII, alrededor de un veinte por ciento de la población se dedicaba a dar servicios a la capital, como ventas de productos frescos en sus mercados, sirvientas, lavanderas,…… la mayoría desempeñados por mujeres. .

 Es en el último cuarto de siglo cuando una creciente inmigración llega sobre todo a Canillas, la mayoría empleados como albañiles en la construcción del ensanche de Madrid y las propias urbanizaciones de la villa, o labores afines, como los tejares, u otro más penoso pero que tenía mucho peso económico: los traperos. También se asienta una clase social media alta: militares, pequeños empresarios, empleados de  banca,… en los nuevos desarrollos urbanos de Canillas de la Concepción y la Ciudad Lineal.

 Las condiciones de las casas de estos nuevos obreros eran lamentables, no disponían de agua, saneamientos, ni electricidad en su mayor parte; y las condiciones higiénicas eran sumamente precarias. Casi la totalidad de las rentas debían de ser destinados a productos de primera necesidad (techo, alimentos y ropa). Este fue el caldo de cultivo propicio para un movimiento reivindicativo obrero, como veremos en siguientes capítulos.

 No obstante, el principal ingreso de los cascos urbanos de Hortaleza y Canillas siguió siendo la agricultura, aunque hay que tener en cuenta la reducida población del casco de Canillas respecto al total del municipio. Seguían cultivando fundamentalmente trigo, algo de vid y hortalizas. Tenían algún arroyo con pesca, un molino de aceite en Canillas, otro de chocolate en Hortaleza, y alguna tahona. La ganadería era lanar y caprina, muy escasa.

 La industria, por llamarlo de alguna forma, eran pequeños talleres relacionados con la agricultura (herrerías, fábrica de carros,…) . Los tejares y cerámicas eran las empresas con más obreros. También elaboraban pan, vino y aceite, y vendían a otras poblaciones (fundamentalmente Madrid) los excedentes de grano, frutas, leche y aves.

 Otra importante fuente de ingresos era el transporte mediante borricos, ya fuera de productos propios (pan, ropa de los lavaderos, vinos,…), o las frutas y hortalizas de la rivera del río Jarama para la capital.

Iglesia Parrocal

Iglesia Parrocal

 Canillas contaba con una veintena de casas, repartidas en seis calles que iban a desembocar en la plaza Mayor. Sus edificios principales eran la Casa Ayuntamiento con cárcel y la Iglesia parroquial de San Juan Bautista. En 1848 tenía 101 habitantes, y en el Anuario Administrativo y Estadístico de 1868 constaban 36 vecinos, siendo su número de habitantes 193 en 1860 y 208 en 1866.

 Los quintas o fincas más destacadas eran el Alejar de Calero, el del Quinto, el Olivar de la Hinojosa y las Dehesillas, junto al casco urbano de Canillas. Por su término municipal pasaban los arroyos Abroñigal y del Santo. Lindaba al norte con Hortaleza; al este con Barajas y La Alameda de Osuna; por el sur con Canillejas y Vicálvaro (su limite lo marcaba la carretera de Aragón); y al oeste con Madrid y Chamartín de la Rosa.

 Hasta 1850 el Ayuntamiento funcionó conjuntamente con el de Canillejas, debido al escaso número de habitantes de las dos localidades. La situación de Canillas era tan precaria que tuvo que vender parte de su Casa Ayuntamiento al notario Mariano García Sancha en 1864.

 Desde 1870 Canillas empezó a crecer de forma extraordinaria, fundamentalmente por el ensanchamiento de Madrid, que tuvo una repercusión en todas las carreteras que entraban a la capital donde los nuevos habitantes se asentaban. En el caso de Canillas fue la carretera de Aragón (actual calle Alcalá), la que atrajo a mucha población. Fue espectacular el aumento del barrio de las Ventas del Espíritu Santo y la Concepción. Otro lugar determinante de este crecimiento fueron los aledaños del arroyo Abroñigal (actual M-30).

Allí nacieron numerosos barrios, como el de San Pascual, Cerro de la Cabaña,… debido a dos factores, la rápida vía de comunicación que suponía la carretera de Aragón con la capital y lo barato que eran los terrenos comparados con el otro lado del arroyo.

 Tal fue el crecimiento que en 1877 se nombraron dos alcaldes más para los barrios del Arroyo Abroñigal y las Ventas; y otro para el barrio de la Concepción (lo que hoy conocemos por Juntas de Distrito). Tanta importancia tenía el municipio, que el pueblo aledaño de Alameda (hoy Alameda de Osuna), pidió unirse a Canillas, siendo rechazado por el consistorio.

 Otro hecho determinante para el crecimiento de Canillas fue la puesta en marcha del primer tramo del tranvía de la Ciudad Lineal en 1899. A su vez el proyecto de la Ciudad Lineal de don Arturo Soria supuso la creación de un nuevo barrio, que aunque no muy poblado si daba mucho trabajo y fomentó el crecimiento de barrios en su entorno.

 Respecto al casco urbano de Canillas propiamente dicho, se dan los siguientes datos en la Guía de la Provincia de 1888 (Biblioteca Comunidad de Madrid). Tenía 117 vecinos y 468 habitantes. Contaba con 120 casas, que se repartían en 6 calles muy mal cuidadas, según reseña el informe. Había una sola escuela mixta, que era un desastre debido a la indiferencia de la Junta Local de Educación. El Ayuntamiento lo componían 7 concejales. No tenía médico, ni farmacia, ni veterinario, ya que no podían mantenerlos.

 Es en el cambio de siglo cuando se cierra el viejo ayuntamiento de Canillas y se traslada al barrio de Vista Alegre, junto a la carretera de Aragón. Las alcaldías de barrio eran: pueblo de Canillas; barrio del Ventorro del Tío Chaleco o Cerro de la Cabaña; Concepción y Espíritu Santo; nombrados de menor a mayor importancia. En definitiva, el centro de poder fue trasladado del pueblo de Canillas a un nuevo barrio mucho más pujante y poblado.

 Hortaleza pasaba de las 100 casas, distribuidas entre 12 calles y su plaza mayor. Tenía Casa Ayuntamiento con cárcel, carnicería, taberna y escuela para niños. Su iglesia, San Matías, se encontraba en ruinas y celebraban los oficios en la capilla del cementerio. En 1848 tenía 373 habitantes; y en 1868 figura con 135 vecinos, siendo su número de habitantes 554 en 1860, y 598 en 1866.

 Discurría en su territorio el arroyo Valdebebas. Los municipios colindantes eran: al sur Canillas; al oeste Chamartín de la Rosa y Fuencarral; al norte Alcobendas y al este Barajas.

Arroyo de Valdebebas

Arroyo de Valdebebas

 El nuevo régimen aportó beneficio al pueblo, ya que en 1848 se reformó la Casa Ayuntamiento, la carnicería, la fragua y la taberna, todo ello con cargo al superávit de los tres años precedentes.

Contaba con albergues, como el de Santa María de la Cabeza y mesones como El Garnacho, que era famoso entre los arrieros que hacían la ruta entre Burgos y Toledo, ya que en lugar de entrar a Madrid pasaban por el extrarradio e iban a descansar a Hortaleza. Además los precios eran mucho más baratos que en la capital.

 En la Guía de la Provincia de 1888 (Biblioteca Comunidad de Madrid), se dice que tenía dos fuentes, una dentro del pueblo llamada la Bomba de la que se proveía el vecindario, y otra en el camino de la Charca de Juana. Se contaban 168 casas, 150 vecinos y 635 habitantes; y como fincas o quintas principales se citan la del conde de Torrepilares y la de Joaquín de la Torre. Rodeaban al pueblo la finca de La Moraleja y los despoblados de Mesones, Hurtamojones, Riba-Crisóbal y Riba-Delgaz.

 La evolución sigue en el s. XX con un aumento de población proporcional a la que se produce en todo el país. La economía agraria se mantiene en las líneas generales que tenía hasta ahora, es decir, con predominio de la economía familiar (parcelas pequeñas y de propiedad familiar). La Industria es escasa y subsidiaria de la agricultura, aunque en 1905 existe una carpintería, una fabrica de barros, una ferretería y tres herrerías.

 Desde la calle del Pinar, el camino de Hortaleza no estaba aún edificada en 1910. En su orilla izquierda surge el barrio de Arrabal del Carmen, donde se encuentra actualmente el Colegio de la Inmaculada.

 En el censo de 1910 Hortaleza cuenta con 185 edificaciones. Pertenecía al Partido Judicial de Colmenar Viejo y estaba separado de Madrid por 10 km.

 En el censo de 1920 cuenta con 841 habitantes.[3]

 En 1926, con 15000, por lo que hubo, debido a los nuevos barrios, un incremento masivo. Ya en esta época algunas voces hacen ya comparativas en cuánto a los habitantes que tendría un Gran Madrid que anexionara los pueblos de los alrededores, comparándolo con la población de Barcelona.[4]

 Antes de su anexión a Madrid, en 1950, Canillas comprendía los barrios de Ciudad Lineal, Ventas del Espíritu Santo (sólo en su parte izquierda), Cerro de la Cabaña, San Pascual, Marqués de Portugalete, La Concepción, Alegría, San Juan y Baterías.Contaba con alrededor de 25000 habitantes.[5]

También inició el desmantelamiento, reurbanización y saneamiento de algunos de los suburbios que habían crecido en los dos pueblos junto a la carretera de Aragón (San Pascual, La Concepción, El Calero, Pueblo nuevo y Quintana). Hubo expropiaciones de urgencia para construir nuevos bloques de pisos. El resultado fue una realidad de dos alturas: la de las casas bajas que aún recordaban el pasado rural y la de los primeros bloques de tres y cuatro alturas que se levantaron tras la anexión. Unos bloques formados por viviendas baratas y espacio reducido.

Comenzaban a fraguarse los poblados de absorción para los vecinos que vivían en cuevas y chabolas; los dirigidos, para inmigrantes; los nuevos núcleos urbanos, de grado superior a los poblados, y los barrios tipo, de mayor calidad de edificación que los anteriores.

Poblado_dirigido_Canillas

Imagen aérea del poblado dirigido de Canillas

Inercia urbanística

El primer poblado de absorción fue el de Canillas, cerca de la calle Arturo Soria, que promovió la Obra Sindical del Hogar. Acogió a unas 3.000 personas. Eran casas de calidad bastante deficiente. Se suponía que eran provisionales pero derivaron en definitivas. En la zona de San Fernando, al igual que en la de Portugalete, crecieron nuevas promociones privadas junto a la Academia General de la Policía Armada que se erigía sobre la antigua Quinta de El Quinto, y que hoy día acoge un centro especializado del Cuerpo y una comisaría.

densidadLa reordenación urbanística de la metrópoli incipiente que era Madrid necesitaba infraestructuras adecuadas de conexión. El Plan Bidagor planteaba la carretera de los Poblados, que uniría el centro con los  poblados satélites incluidos en los municipios anexionados donde se concentraba buena parte de la inmigración que había llegado a la ciudad. Hasta entonces, la conexión más importante que tenía esta zona era  la estación ferroviaria que transportaba mercancías entre el eje del Henares, Chamartín y Pitis. Lo que eran zonas de cultivo y ganadería se vendieron como parcelas para la industria y, sobre todo, para la edificación de viviendas. Comenzaba una inercia urbanística que generaría muchos problemas al distrito, que aún hoy paga las consecuencias.

 

Fuentes:

[1]Historias Matritenses http://historias-matritenses.blogspot.com/2009/03/canillas-y-hortaleza-primera-parte.html#ixzz2HPeKMX6c

[2] Brañosera http://branosera.com/fuero.php

[3] El tramo de Silvano http://eltramodesilvano.galeon.com/

[4]ABC http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1925/04/24/015.html

[5] Madripedia http://madripedia.es/wiki/Canillas